Rehabilitación de los Jardines del Campus de Cartuja

Proyecto para la rehabilitación de los jardines del Campus de Cartuja de Granada. Plano general.

El origen de estos jardines se remonta a la edad media, época en que la acequia de Aynadamar atravesaba ésta zona en su camino hasta el barrio del Albayzín, regando a su paso numerosos “Harms” (palabra de la que deriva la actual “carmen” con que se denomina a la casa con jardín tradicional granadina). Tras la ocupación cristiana, los cartujos, primero, y los jesuitas después  ocuparon y modificaron estos huertos hasta convertirlos en un único jardín romántico que albergaba una institución educativa. A mediados del siglo XX, la Unversidad de Granada instala en él gran parte de sus facultades pero respeta algunos edificios, la mayor parte del jardín y el muro que cierra todo el conjunto. En la actualidad, el jardín del campus es un espacio abandonado que rodea a los edificios de la Universidad y en el que se dispersan tanto los restos del jardín jesuita como los del la acequia medieval.

Por tanto, pretendía una doble finalidad: dotar de uso eficiente al espacio de los jardines y facilitar la interpretación de los elementos históricos presentes. Acorde con esto, se plantean dos recorridos alternativos, con trazados y pavimentos distintos. El primero, de bloques de hormigón, se concibe a semejanza de las infraestructuras lineales, de manera que salva los accidentes del terreno mediente pequeños puentes y rebajes del terreno, con la finalidad de mantener las pendientes más suaves posibles y hacer la vía lo más accesible posible en cualquier época del año.

En el segundo caso, la intervención se limitaría a la “señalización” de las sendas y elementos históricos mediante adoquines enterrados en el suelo. La colocación de estos adoquines varía según el espacio que debe “señalar”, adaptándose a cada caso. Únicamente, en torno a los elementos arquitectónicos más significativos del jardín histórico, los adoquines se disponen como una trama que tiende a aumentar su densidad hacia el centro, creando un pavimento que se dispersa gradualmente.

El muro de cerramiento del campus, como el resto de elementos históricos, alterna partes muy bien conservadas con otras degradadas o ausentes. Se plantea la reafirmación de los tramos válidos pero no la reconstrucción, manteniendo su aspecto actual. En los tramos perdidos el cerramiento se preveé mediante una reja de acero Coorten superpuesta a un lado del muro.

Con el resto de elementos históricos el tratamiento es similar al de los muros: no se reconstruye, únicamente se ponen en valor mediante el “campo” de adoquines y la vegetación. La mayor parte de estos elementos (hermita, cueva, belvedere,…), fieles al espíritu del jardín romántico, se concebían con una función simbólica y de articulación del espacio que igualmente ejercen en el estado en que se encuetran.

Por el contrario, en el caso de la acequia y las albercas, su existencia respondía a la necesidad práctica de regar, por encima de otros posibles valores. De hecho, la mayor de las albercas sigue en uso como depósito de la red de aguas, pero fue cubierta hace unas décadas y no es visible. El proyecto propone recuperar los flujos de la acequia de manera simbólica instalando sobre su trazado un canal de acero coorten. En la alberca, una fina lámina de agua desbordante nos permite recuperar simbólica y visualmente la antigua alberca de forma compatible con su actual uso y configuración.

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